Todo comenzó en una pequeña tienda de animales, cuando me fijé en un acuario lleno de tortugas.

Estaban todas encima de un tronco, unas encima de otras sin moverse excepto una que no paraba de nadar y rascar el cristal, era una chiquitina llena de vitalidad y esa fue la que compré. Flopy, una tortuguita de raza Trachemys Scripta Scripta.

En casa le preparé un espacio improvisado en un taper hasta que después de unos días le compré la típica tortuguera de la palmerita. Ahí vivió durante poco tiempo, yo la sacaba a pasear por la tierra, la dejaba tomar el sol, en invierno le ponía un foco de calor y enseguida empezó a crecer.

Al cabo de un año me regalaron una amiga para Flopy.
Genara era de otra raza, Graptemys pseudogeographica kohni, su verde era más apagado, casi parecía gris, pero también era preciosa.Flopy la aceptó al momento y la empezó a cuidar como si de su hija se tratara. Ya no podía dedicarme a sacarlas a pasear tanto porque Genara es una tortuga asustadiza y sólo quería estar escondida. Les compré su primer terrario, y ella se escondía debajo de la rampa.
Al cabo de tres años Flopy ya había alcanzado su máximo tamaño, pero Genara no creció mucho, un poco más pero seguía siendo pequeña.
Para que Flopy tuviera espacio compré un terrario más grande. Por lo que me dijeron en la tienda de animales era el terrario más grande que se podía conseguir. Las dos estaban mucho más contentas porque tenían mucho sitio donde nadar y una rampa mucho más grande donde subirse a tomar el sol. Genara siempre se sube encima de Flopy porque se siente más segura.
Dos tortugas ya dan su trabajo, pero no me importaba mucho hasta que un día me trajeron una tercera tortuga, Betty.
Betty es una Trachemys sripta elegams (la tortuga de las orejas rojas).La habían encontrado tirada en una cuneta de la carretera. También era una tortuga adulta como Flopy. La recogí y la llevé al veterinario para que la revisase.

Al cabo de unos días de tenerla separada de mis dos tortuguitas y al ver que no tenía ninguna enfermedad que pudiese contagiarlas, las junté. Al principio Flopy no la aceptaba y se peleaban pero ahora las tres son como una gran familia.
Yo dejé de vivir en una casa y me trasladé a un piso. Ahí les fabriqué a través de un acuario un terrario más grande, porque el que tenía se hacía muy pequeño para las tres.
Yo me quedé embarazada y dejé de tener tanto tiempo para dedicárselo, no podía cambiarles el agua todos los días, por momentos se me pasaba darles de comer y ellas al ser tres no tenían mucho espacio para moverse.
Me costó mucho tomar esta decisión, pero no me gustaba verlas mal y creo que se merecen una vida digna. No son animales para vivir encerrados y tampoco se les puede soltar en un río porque no son tortugas autóctonas.
Buscando en internet localicé un centro de recuperación de reptiles en Barcelona, la dirección es: www.crarc-comam.net

En este sitio tienen espacios especiales para estas tortugas y las han aceptado sin problema. Esta semana las envío por MRW para que el mismo día lleguen a su destino. Vos he colgado unas fotos del centro. Está muy bien y se que en este lugar ellas serán felices.

Estarán con especies de su misma raza. Tendrán mucho espacio para nadar y para correr. Estarán bien..........y aunque me duela lo que importa es su felicidad. Yo no puedo darles la vida que se merecen.

Creeis que he hecho bien?